HAYAH
Tejidos
Tejemos la vida integralmente con hilo orgánico, entendimiento ecológico y espíritu de salvación. Queremos [pro]poner nuestro granito de arena, o mejor, nuestra puntada al tejido con el que se va construyendo el Reino de los Cielos entre los hijos de Dios, laborando cada día con disciplina y rigurosidad, con alegría y optimismo, con fe, esperanza, y amor. Nuestros tejidos no tienen egolátricamente un fin comercial, en manera alguna; son una labor paciente con el que vamos devanando nuestro sentido de ser a la luz del Evangelio… de fondo, nuestro quehacer es un oficio espiritual que nutre toda nuestra existencia, bajo el principio de bondad universal: todo bien hecho, como cuando Dios creó todas las cosas y Él mismo vio que estaban bien hechas. Cada puntada, cada hilo, cada color elegido, forma parte de esta meditación activa que nos conecta con la creación y nos recuerda que todo acto realizado con amor tiene un valor trascendente. Así, nuestro trabajo se convierte en una oración en movimiento, un canto silencioso que honra la vida y la dedicación constante.
Cada día estamos aprendiendo, cometemos errores, deshacemos alguna parte del tejido, y volvemos a continuar… cuantas veces sea necesario. Nuestro único afán es terminar un producto de alta calidad, ya sea una mochila wayúu, una ruana campesina, un amigurumi, una oración al Creador, o cualquier otra expresión de nuestro oficio, que se convierta en un símbolo de paciencia, creatividad y dedicación. Estamos aprendiendo y queremos seguir haciéndolo, para servicio de quienes precisen algo de lo que ofrecemos. Cada proceso es un recordatorio de paciencia y humildad, y cada objeto terminado es también un testimonio de nuestra perseverancia, de nuestra capacidad de cuidar los detalles más pequeños y de honrar con respeto las tradiciones que nos inspiran.
No somos una empresa grande pero tampoco nos consideramos una microempresa; es más bien un emprendimiento personal, fruto del esfuerzo cotidiano por aprender el arte de un tejido de alta calidad, como por ofrecer los frutos de este trabajo a quien le pueda interesar. No es algo comercial ni —¡menos!— algo industrial. Cada tejido es una obra de arte independiente y se podría decir que es personalizada e irrepetible, según hemos aprendido de las tejedoras wayúu en La Guajira (Colombia). Por ejemplo, para tejer una mochila, la tejedora puede demorar entre uno y dos meses, debido a que los tejidos que HAYAH realiza se construyen con paciencia, sin afán alguno, y puntada a puntada, con la mira puesta en un producto que evidencie altísima calidad y cuidado en cada detalle, un producto que sea digno de admiración y respeto, tanto por su estética como por la historia y la tradición que contiene.
Los diseños que proponemos son únicos: se ha investigado la cultura andina de América Latina e inclusive algo de la tradición gaucha de la pampa argentina. Y cuando el cliente lo requiera podemos acordar algún diseño totalmente personalizado, siempre y cuando mantengamos el horizonte general de un diseño acorde con estas culturas ancestrales que nos proponemos visibilizar. De hecho, en HAYAH no estamos dispuestos a producir tejidos “a la moda” ni en serie, tal cual como se pronuncia una Oración personal desde el fondo del corazón. Cada diseño cuenta una historia, refleja una identidad y busca honrar tradiciones que merecen ser recordadas, preservadas y apreciadas por las generaciones presentes y futuras.
Esto es muy cierto: nos consideramos pequeños hijos de Dios, dedicados a comprender el misterio de su Amor, desde el contexto particular de nuestra cultura, que laboramos en su presencia, tal vez como acontecía con los griegos y las antiguas culturas sedentarias: los primeros agricultores laboraban su parcela con cierta devoción porque consideraban que estaban acompañados por los dioses, y por eso su nombre: agri-culto-res, porque cuidando la shagra daban culto a Dios. Nuestros ancestros (en las más diversas culturas alrededor del mundo y desde tiempos remotos) siempre consideraron naturalmente que la existencia humana era una obra de los dioses; el materialismo y el ateísmo fueron más bien excepcionales, a decir por los estudios arqueológicos y antropológicos. En HAYAH mantenemos este vínculo con la tradición espiritual y no perdemos nuestra opción de creyentes en toda circunstancia cotidiana y compromiso laboral. Esta perspectiva nos recuerda que cada acción, por sencilla que sea, tiene un valor sagrado y contribuye al bien mayor, recordándonos que todo gesto humano puede reflejar amor y cuidado por la creación.
De todas maneras, compartan o no este horizonte de comprensión, todos nuestros clientes son bienvenid@s, y para todos están abiertas las puertas de la fraternidad tejida con la mejor calidad, con paciencia, con cuidado, con dedicación y con el corazón puesto en cada detalle, como un hilo que une lo material con lo espiritual, lo tangible con lo intangible, y que nos invita a valorar cada instante de nuestro trabajo y cada historia que llevamos entre manos.
“Cada puntada es una oración que danza en silencio “.
